Saltar al contenido principal

El dolor de Mara que no tenía nombre todavía

comunicar dolor

acía tres días que Mara no abría sus alas.

Sus amigos del Valle Esmeralda la habían visto posada en la misma piedra junto al arroyo, con las alas cerradas y los ojos mirando el agua sin realmente verla. Lumo pasó volando a su lado y dejó un destello suave de luz, como diciendo «aquí estoy». Pino le dejó una semilla de pino cerca, su forma favorita de decir «te pienso». Pero Mara no se movió.

Quelina caminó despacio hasta la piedra y se sentó a su lado sin decir nada. Así estuvieron un buen rato, escuchando el sonido del arroyo.

Quelina la tortuga sabia

“El cuento continúa… 🌙”

¿Quieres escuchar el final con tu hijo esta noche? Hay 227 cuentos más esperándolos.

⭐ 4.9 · 500 familias ya duermen mejor

🐢 Prueba 7 días gratis
Ya tengo cuenta — entrar

Sin tarjeta · Cancela cuando quieras · Acceso a 228 cuentos

💛 QUELINA NOS DICE...

Cuando le ponemos nombre a lo que duele, el dolor deja de ser un secreto que cargamos solos y se convierte en algo que podemos compartir.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Siéntense juntos en un lugar tranquilo y pídele a tu hijo o hija que piense en algo que le haya pesado en el corazón últimamente, sin que tenga que contarlo todavía. Paso 2: Háganlo juntos: describan ese sentimiento usando palabras de color, temperatura o tamaño, por ejemplo «es azul y frío» o «es pequeño pero pesado», hasta encontrar juntos cómo llamarle. Paso 3: Cuando el sentimiento tenga nombre, el adulto comparte también alguna vez que él o ella sintió algo parecido, para que el niño sepa que no está solo y que los adultos también aprenden a nombrar lo que sienten.

← AnteriorSiguiente →
El dolor de Mara que no tenía nombre todavía · 27/33
0:00 / 0:00