El límite que Quelina trazó con amor y firmeza
comunicar limitesuelina tenía un cuaderno especial. Era pequeño, de color verde musgo, y en sus páginas dibujaba los momentos más bonitos del Valle Esmeralda: el salto de Río bajo la cascada, las luces de Lumo en las noches de verano, los pétalos que Mara coleccionaba después de cada vuelo. Ese cuaderno era su tesoro.
Un día, mientras Quelina exploraba el borde del lago, Pino tomó el cuaderno de su roca favorita. Solo quería mirar los dibujos, pero no le preguntó. Cuando Quelina regresó y vio que Pino lo hojeaba con sus patas llenas de barro, sintió algo extraño en el pecho: una mezcla de tristeza y molestia que no sabía muy bien cómo nombrar.
Pino devolvió el cuaderno con una sonrisa enorme. «¡Tus dibujos son increíbles, Quelina!», dijo. Pero Quelina no pudo sonreír. Se quedó callada, guardó el cuaderno y se alejó despacio.

“El cuento continúa… 🌙”
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Decir cómo te sientes, con calma y respeto, no rompe las amistades verdaderas: las hace más fuertes.
Paso 1: Pregúntale a tu hijo o hija si alguna vez alguien hizo algo que no le gustó, y escúchalo con atención sin interrumpir. Paso 2: Juntos, practiquen decir esa situación usando esta frase: «Cuando hiciste eso, yo me sentí... y me gustaría que...». Paso 3: Túrnense para ser Quelina y ser Pino, de modo que el niño también practique escuchar y responder con empatía cuando alguien le comunica un límite.





