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Quelina

La Ansiedad de Quelina

ansiedad academica

l sol comenzaba a asomar entre las ramas del Gran Roble Sabio cuando Quelina despertó con una sensación extraña en el estómago. Era como si mil mariposas revolotearan dentro de su caparazón, pero no eran las mariposas dulces que solía sentir cuando algo bueno estaba por suceder. Estas mariposas tenían alas nerviosas y zumbaban pensamientos que no la dejaban en paz.

Mañana era el Gran Día de Presentaciones en la escuela del bosque. Quelina había trabajado durante semanas en su proyecto sobre "Las Historias Secretas de las Piedras del Valle", pero ahora, con solo unas horas antes del evento, sentía como si hubiera olvidado todo lo que sabía.

"¿Y si me equivoco?" murmuró mientras se dirigía hacia el estanque donde solía encontrarse con sus amigos. "¿Y si todos se ríen? ¿Y si mi voz tiembla tanto que nadie entiende lo que digo?"

Lumo, la luciérnaga, ya estaba revoloteando cerca del agua cuando Quelina llegó. Su luz parpadeaba de manera más tenue de lo usual.

"Buenos días, Quelina," dijo Lumo, pero su saludo sonaba distraído. "¿Tú también tienes esa sensación rara en el estómago?"

Quelina la miró sorprendida. "¿Tú también? Pensé que era la única."

Pino emergió de entre los arbustos, con sus púas más erizadas de lo normal. "Yo he estado despierto toda la noche," confesó. "Sigo repasando mi presentación sobre los senderos secretos del bosque, pero cada vez me siento más confundido."

Mara apareció revoloteando, pero su vuelo no tenía la gracia de siempre. Aterrizó en una rama baja, con las alas temblando ligeramente.

"He soñado tres veces que me olvidaba de todo mi proyecto sobre los colores del amanecer," dijo con voz pequeña. "En el sueño, todos me miraban y yo no recordaba ni una sola palabra."

Río nadó hacia la superficie del estanque, creando ondas inquietas en el agua. "El río dentro de no fluye como siempre," murmuró. "Se siente turbulento, como si corriera demasiado rápido hacia algún lugar desconocido."

Los cinco amigos se quedaron en silencio, cada uno perdido en sus propios pensamientos nerviosos. El viento susurraba entre las hojas, pero incluso ese sonido familiar no lograba calmarlos.

"¿Saben qué es lo más extraño?" dijo Quelina finalmente. "He practicado mi presentación cientos de veces. Conozco cada palabra, cada pausa, cada momento. Pero ahora siento como si nunca hubiera hecho esto antes."

"Es como si la parte de que sabe hacer las cosas se hubiera escondido," agregó Pino.

"Y la parte que tiene miedo hubiera tomado control," continuó Mara.

Quelina cerró los ojos y sintió cómo su caparazón comenzaba a emitir un brillo suave y dorado. En ese momento de quietud, una comprensión comenzó a formarse en su corazón.

"Creo," dijo lentamente, "que nuestros corazones nos están preparando para algo importante. Esta sensación nerviosa no es nuestro enemigo; es la manera que tiene nuestro cuerpo de decirnos que algo que valoramos mucho está por suceder."

Sus amigos la miraron con atención.

"Cuando algo nos importa mucho, cuando ponemos nuestro corazón en ello, es natural que sintamos esta energía especial. Es como si nuestro cuerpo fuera un músico afinando su instrumento antes del gran concierto."

Lumo comenzó a brillar un poco más. "¿Quieres decir que estos nervios son... una buena señal?"

"Creo que sí," respondió Quelina. "Miren: si no nos importara nuestro proyecto, si no quisiéramos hacerlo bien, no sentiríamos nada. Esta ansiedad es prueba de que nos importa, de que queremos dar lo mejor de nosotros."

Pino se relajó visiblemente. "Nunca lo había pensado así."

"Además," continuó Quelina, "hemos trabajado muy duro. Conocemos nuestros proyectos. Esta energía nerviosa puede ayudarnos a estar más alertos, más presentes."

Mara extendió sus alas, que ya no temblaban. "Es como transformar la tormenta en viento que nos impulse."

"Exactamente," sonrió Quelina. "Mañana, cuando sintamos esas mariposas en el estómago, podemos susurrarles: 'Gracias por recordarme que esto es importante para mí.'"

Río creó ondas suaves en el agua. "Y podemos recordar que todos los que nos escuchen también han sentido esto alguna vez."

Los cinco amigos pasaron el resto de la mañana juntos, no repasando sus proyectos, sino simplemente disfrutando de la compañía mutua. Cuando llegó la hora de separarse, cada uno llevaba consigo una nueva comprensión: sus nervios no eran una señal de que algo estaba mal, sino de que algo valioso estaba por compartirse.

Al día siguiente, mientras Quelina caminaba hacia el lugar de las presentaciones, sintió las familiares mariposas en su estómago. Pero esta vez, en lugar de luchar contra ellas, les sonrió internamente.

"Gracias," les susurró, "por recordarme que esto es importante."

Y su caparazón brilló con una luz dorada y serena.

💛 QUELINA NOS DICE...

Los nervios antes de algo importante no son enemigos, sino amigos que nos recuerdan cuánto nos importa hacerlo bien.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Cuando sientas ansiedad antes de algo importante: 1) Respira profundo y pon una mano en tu corazón, 2) Dile a tus nervios "gracias por recordarme que esto me importa", 3) Imagina que esa energía nerviosa es combustible que te ayudará a brillar.

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