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Oso Peludo y el pastel de la tristeza

hambre emocional

l otro lado del Valle Esmeralda, donde los helechos crecen tan altos como los sueños, vivía Oso Peludo. Era un oso grande, suave y de ojos color miel. Pero últimamente, Oso Peludo pasaba sus días haciendo algo muy curioso: hornear pasteles. Uno tras otro, sin parar.

Un día, Quelina caminaba por ese camino cuando sintió un aroma dulce flotando entre los árboles. Siguió el olor hasta llegar a una pequeña cabaña cubierta de flores amarillas. En la puerta había un oso con harina en la nariz y migas en las patas.

—¡Hola! —dijo Quelina con una sonrisa—. Yo soy Quelina. ¿Qué haces con tantos pasteles?

Quelina la tortuga sabia

“El cuento continúa… 🌙”

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💛 QUELINA NOS DICE...

Cuando el corazón siente tristeza o soledad, lo que más necesita no es comida, sino compañía, palabras y amor.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Pregúntale a tu hijo o hija: '¿Alguna vez has querido comer algo cuando en realidad estabas triste o aburrido? ¿Qué sentías por dentro?' Escucha con calma. Paso 2: Juntos dibujen un corazón grande y dentro escriban o dibujen las cosas que hacen sentir mejor al corazón: un abrazo, una historia, jugar juntos, reír. Paso 3: Cuando tu hijo o hija pida algo de comer fuera de las horas de comida, invítalo a revisar su 'corazón primero': '¿Tienes hambre de pancita o hambre de corazón?' y ofrécele lo que realmente necesita.

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Oso Peludo y el pastel de la tristeza · 10/33
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