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La semilla de roble que no podía esperar

paciencia

na mañana brillante en el Valle Esmeralda, Quelina caminaba despacio entre la hierba fresca cuando algo pequeño y redondo rodó hasta sus patas. Era una semilla de roble, suave y marrón, con una gorrita verde en la punta.

—¡Mara, Mara! —llamó Quelina a su amiga la mariposa, que revoloteaba entre las flores cercanas—. ¡Mira lo que encontré! ¡Una semilla del Gran Roble Sabio!

Mara se acercó batiendo sus alas de colores y observó la semillita con curiosidad.

Quelina la tortuga sabia

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💛 QUELINA NOS DICE...

Las cosas más hermosas de la vida necesitan tiempo para crecer, y esperar con amor también es una forma de cuidar.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Pregúntale a tu hijo o hija si alguna vez ha querido que algo pasara muy rápido y cómo se sintió mientras esperaba. Escucha con calma su respuesta. Paso 2: Juntos, dibujen en un papel la semillita de Quelina y, al lado, el árbol grande en que se convertirá; hablen sobre todo lo que necesita para crecer: agua, sol, tiempo y cariño. Paso 3: Elijan algo pequeño que puedan cuidar juntos durante varios días, como regar una planta o esperar que suba el pan, y cada día conversen sobre cómo va creciendo poco a poco.

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La semilla de roble que no podía esperar · 14/33
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