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El amanecer que el conejito siempre olvidaba

rutinas y orden

n el Valle Esmeralda, los amaneceres eran rosados y suaves, como algodón pintado de sol. Los pájaros cantaban, las flores abrían sus pétalos y todos los amigos de Quelina comenzaban el día con energía.

Todos, menos Coni.

Coni era un conejito de orejas largas y ojos grandes, siempre apresurado y siempre olvidadizo. Cada mañana llegaba al Gran Roble Sabio con el pelo revuelto, la barriga vacía y una expresión de quien no sabe muy bien dónde está parado.

Quelina la tortuga sabia

“El cuento continúa… 🌙”

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💛 QUELINA NOS DICE...

Cuando ordenamos nuestras mañanas, le damos a nuestro corazón el mejor comienzo para el día.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Con tu hijo o hija, conversen sobre qué hacen cada mañana al despertar y elijan juntos tres o cuatro cosas importantes (como desperezarse, lavarse la cara y desayunar). Paso 2: Dibújenlas en orden en una hoja, usando colores alegres, y colóquenla en un lugar visible del cuarto. Paso 3: Durante los días siguientes, sigan el camino dibujado cada mañana y celebren juntos cuando lo completen con un abrazo o una palabra especial.

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El amanecer que el conejito siempre olvidaba · 7/33
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