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Conejo Milo y la tos que no se iba

enfermedad propia

ilo era un conejito de orejas largas y suaves que vivía cerca del arroyo del Valle Esmeralda. Le encantaba saltar entre las flores amarillas y jugar a las escondidas con sus amigos. Pero desde hacía varios días, Milo no había podido saltar ni una sola vez.

Tos. Tos. Tos.

Una tos ronca y persistente lo acompañaba a todas partes. Su mamá le preparaba de miel con hierbas del campo y le pedía que descansara bajo la manta más abrigada. Pero Milo estaba triste. Y también estaba un poco asustado.

Quelina la tortuga sabia

“El cuento continúa… 🌙”

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💛 QUELINA NOS DICE...

Cuando el cuerpo necesita descanso, cuidarlo con paciencia es el acto más valiente que existe.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Pregúntale a tu hijo o hija cómo se siente su cuerpo hoy, si hay algo que le duela o le moleste, y escúchalo con atención sin interrumpir. Paso 2: Juntos, pongan una mano en el pecho y sientan el corazón latir; díganle en voz alta: 'Gracias, cuerpo, por trabajar para mí'. Paso 3: Inviten al niño a dibujar su cuerpo como un pequeño héroe o heroína, con todo lo que hace por él cada día.

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Conejo Milo y la tos que no se iba · 15/33
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