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Quelina

La canción que Quelina y Mara crearon juntas

creatividad compartida

na mañana tranquila en el Valle Esmeralda, Quelina estaba sentada sobre una piedra redonda junto al arroyo. Escuchaba el sonido del agua, el viento entre las hojas y el canto lejano de los pájaros. Entonces tuvo una idea brillante.

—¡Quiero crear una canción para el Valle! —dijo en voz alta.

Pero cuando abrió la boca para inventar la primera nota... nada salió. Quelina frunció el ceño. Intentó otra vez. Solo llegó un pequeño sonido torpe que no parecía una canción para nada.

—Quizás no soy buena para esto —murmuró con tristeza.

En ese momento, Mara llegó volando con sus alas de colores. Aterrizó suavemente a su lado.

—¿Qué estás haciendo, Quelina? —preguntó con curiosidad.

—Intento crear una canción —respondió Quelina—, pero solo me salen sonidos raros.

Mara sonrió con dulzura.

—A me pasa algo parecido. Cuando vuelo sola, solo hago círculos. Pero cuando vuelo con otras mariposas, ¡dibujamos figuras preciosas en el aire! ¿Puedo intentarlo contigo?

Quelina asintió, aunque no estaba muy segura de que sirviera de algo.

Mara comenzó a tararear un sonido suave, como el susurro del viento. Quelina escuchó con atención y, sin pensarlo mucho, añadió otro sonido más grave, como el rumor del agua del arroyo.

Los dos sonidos juntos formaron algo inesperado: una melodía pequeña y preciosa.

—¡Eso suena bien! —exclamó Mara, batiendo sus alas de emoción.

Siguieron jugando así. Mara inventaba un pedacito, Quelina añadía otro. A veces se equivocaban y se reían. A veces un sonido no encajaba y lo cambiaban juntas. Poco a poco, la canción fue creciendo como una flor que abre sus pétalos despacio.

Cuando terminaron, las espirales doradas del caparazón de Quelina comenzaron a brillar suavemente, como si el Valle entero hubiera encendido pequeñas estrellas.

—Mira tu caparazón —dijo Mara maravillada.

Quelina lo observó y sonrió.

—Creo que brilla porque aprendí algo importante —dijo.

—¿Qué aprendiste? —preguntó Mara.

Quelina pensó un momento y respondió:

—Que cuando dos ideas se encuentran, pueden crear algo que ninguna de las dos hubiera podido hacer sola.

Mara asintió feliz y juntas cantaron su canción una vez más, para que el arroyo, los árboles y todo el Valle Esmeralda pudieran escucharla.

Y el Valle, agradecido, las acompañó con el sonido del viento entre sus hojas.

💛 QUELINA NOS DICE...

Cuando compartimos nuestra creatividad con alguien más, juntos creamos algo más hermoso de lo que cualquiera podría imaginar solo.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Siéntense juntos en un lugar tranquilo y túrnense haciendo un sonido o ritmo con la voz o las manos. Paso 2: El otro repite ese sonido y añade uno nuevo; sigan turnándose hasta crear una pequeña melodía o ritmo juntos. Paso 3: Repitan su creación completa dos veces seguidas y celebren con un abrazo lo que inventaron en equipo.

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La canción que Quelina y Mara crearon juntas
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