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Quelina

La voz interior que Quelina aprendió a escuchar

motivacion interior

na mañana, antes de que el sol terminara de despertar, Quelina tomó una decisión: escalaría la Colina de los Vientos para ver el cielo pintarse de colores desde lo más alto.

Partió sola, con el corazón lleno de entusiasmo. Las primeras piedras fueron fáciles. Los primeros pasos, alegres. Pero cuando la colina se puso más empinada y el viento sopló con fuerza, algo cambió dentro de ella.

—¿Para qué subes, si nunca has llegado tan alto? —dijo una voz pequeña y fría.

Quelina se detuvo. Miró hacia arriba y sintió que la cima parecía muy, muy lejos.

—No creo que pueda —murmuró en voz baja.

Fue entonces cuando Mara, su amiga mariposa, llegó volando con sus alas anaranjadas brillando en el aire de la mañana.

—¿Por qué te detuviste, Quelina? —preguntó, posándose suavemente sobre una roca cercana.

—Escuché una voz que me dijo que no podía lograrlo —respondió la pequeña tortuga con la cabeza gacha.

Mara dobló sus alas con calma y preguntó:

—¿Y es esa la única voz que tienes adentro?

Quelina frunció el ceño. Nunca lo había pensado así. Cerró los ojos y se quedó quieta un momento, escuchando con atención, como si su pecho fuera un lugar secreto lleno de palabras.

Entonces la oyó. Era suave, pero firme. Cálida, pero valiente.

—Tú ya has llegado lejos antes. Puedes dar un paso más.

Quelina abrió los ojos despacio. Esa voz también era suya. Y era más verdadera que el miedo.

—Creo que tengo dos voces —dijo en voz alta, casi sorprendida.

—Todos las tenemos —sonrió Mara—. La que nos frena y la que nos impulsa. decides cuál escuchas más.

Quelina respiró profundo. Luego puso una pata adelante. Y después la otra. Y otra vez. Paso a paso, con cuidado y con calma, siguió subiendo la Colina de los Vientos.

Cuando por fin llegó a la cima, el cielo estaba encendido en rojo, naranja y dorado. El Valle Esmeralda se veía pequeño y hermoso allá abajo, y el viento le revolvió dulcemente la cabeza.

En ese instante, las espirales doradas de su caparazón brillaron con una luz suave y cálida, como si todo lo que había aprendido ese día se hubiera grabado para siempre.

—Lo logré —susurró Quelina.

Y la voz interior que la había guiado hasta allí respondió con ternura:

—Siempre supe que podías.

Mara llegó volando a su lado, y las dos miraron juntas el amanecer más bello que Quelina había visto en su vida. No porque la cima fuera mágica, sino porque ella había elegido seguir subiendo.

💛 QUELINA NOS DICE...

Dentro de ti siempre hay una voz que cree en ti: solo necesitas aprender a escucharla.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Siéntense juntos en un lugar tranquilo y pídanle al niño que cierre los ojos e imagine que tiene dos vocecitas adentro: una que dice 'no puedes' y otra que dice 'sí puedes'. Paso 2: Túrnense contando algo que cada uno encontró difícil de hacer y qué voz eligieron escuchar en ese momento. Paso 3: Inviten al niño a dibujar su 'voz valiente' dándole una forma, un color o un nombre especial, y coloquen ese dibujo en un lugar visible como recordatorio.

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