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Hipopótamo bebé Gordi
Sentirse grande
El río cantaba su canción de la mañana, suave como el susurro de mamá. Las gotitas bailaban al sol como estrellitas de agua, y el aire olía a flores mojadas y tierra tibia.
Gordi era el hipopótamo más redondito del río. Su pancita rosada brillaba bajo el agua, y cuando respiraba, hacía burbujas que subían hacia el cielo como globitos de jabón. Pero había algo que le preocupaba mucho: era muy, muy grande para ser tan pequeñito.
Cuando Gordi quería jugar con los pececitos, splash-splash, el agua se movía tanto que ellos salían volando. Cuando quería esconderse detrás de las plantas, crunch-crunch, sus patitas aplastaban todo sin querer. Y cuando quería acurrucarse junto a mamá... ocupaba mucho, mucho espacio.
"Soy demasiado grande", suspiró Gordi, haciendo que las hojas del agua temblaran. "Quiero ser pequeñito como los renacuajos". Se encogió tanto como pudo, pero sus mejillas redondas y su colita no cabían en ningún escondite.
Los otros animalitos lo miraban con cariño, pero Gordi se sentía como una montaña en medio de un jardín de flores. Su corazoncito se puso triste, muy triste.
Entonces apareció Quelina, con su caparazón brillando como las estrellas del agua. Caminaba tan despacio que las ondas apenas se movían. "Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón".
Quelina sonrió con sus ojos sabios y preguntó: "¿Sabes por qué el río es tan ancho, pequeño Gordi?"
Gordi pensó y pensó. De pronto entendió: el río era ancho porque necesitaba espacio para todos. Los pececitos, las plantas, las ranas... ¡y también para él!
"¡Porque soy parte del río!", gritó Gordi con alegría. El agua se llenó de ondas felices que abrazaron a todos los animalitos. Cuando mamá hipopótamo llegó nadando, Gordi corrió hacia ella. Ya no le importaba ocupar mucho espacio, porque su espacio era perfecto.
Esa noche, Gordi se durmió flotando junto a mamá, con la luna reflejándose en su pancita redonda como un espejo de plata.
EL MOMENTO DE QUELINA 🐢
Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón. ¿Sabes por qué el río es tan ancho, pequeño Gordi?
✨ Cada uno ocupa exactamente el espacio que necesita para ser quien es.