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Quelina

El nuevo mejor amigo de Lumo y los celos

celos mejor amigo

na tarde de verano, Quelina caminaba por el sendero de flores amarillas buscando a su amigo Lumo. Querían atrapar nubes con los ojos, como hacían siempre juntos al caer el sol.

Pero cuando llegó al prado, encontró a Lumo volando en círculos con una luciérnaga que nunca había visto. Era pequeña, brillaba en color azul y reía muy fuerte. Se llamaba Destello, y había llegado al Valle Esmeralda esa misma mañana.

—¡Quelina, mira! —gritó Lumo—. ¡Destello puede hacer figuras de luz con las alas! ¡Es increíble!

Quelina sonrió, pero por dentro sentía algo raro. Era como si alguien le hubiera puesto una piedra pequeña dentro del pecho. Los vio jugar toda la tarde sin acordarse de ella, y cuando el sol se fue, Quelina regresó a su casa sin decir adiós.

Al día siguiente, Lumo buscó a Destello antes de saludar a Quelina. Y al otro día, también. La piedrita del pecho de Quelina se hizo más grande.

—No me gusta Destello —pensó Quelina, aunque Destello nunca había sido mala con ella.

Confundida, Quelina caminó hasta el Gran Roble Sabio, que estaba en el centro del Valle con sus ramas enormes llenas de hojas verdes.

—Roble, tengo algo feo adentro y no qué es —dijo Quelina con voz bajita.

El Roble movió sus hojas despacio, como cuando piensa.

—Cuéntame, pequeña.

Quelina le explicó todo: que Lumo tenía un amigo nuevo, que ya no jugaban juntos y que sentía esa piedrita apretada en el pecho.

—Lo que sientes se llama celos —dijo el Roble con voz suave—. Es un sentimiento que aparece cuando creemos que vamos a perder a alguien que queremos mucho.

—¿Y es malo sentirlo? —preguntó Quelina.

—No, Quelina. Los sentimientos no son buenos ni malos. Pero podemos elegir qué hacer con ellos.

Quelina pensó un momento. Entonces las espirales de su caparazón comenzaron a brillar suavemente, como siempre que algo importante se acomodaba en su corazón.

Esa tarde, Quelina fue al prado y se acercó a Lumo y a Destello.

—Hola —dijo con voz tranquila—. ¿Puedo jugar con ustedes?

Destello sonrió de inmediato.

—¡Claro! Lumo me contó que sabes encontrar las nubes más bonitas del cielo. ¡Quiero aprender!

Los tres se tendieron sobre el pasto y miraron hacia arriba. Quelina señaló una nube con forma de caracol. Lumo encontró una con forma de flor. Y Destello vio una que parecía un pez volador, lo que hizo reír a todos.

Al final del día, Lumo se acercó a Quelina y le dio un pequeño abrazo de alas.

—Eres mi amiga de siempre, Quelina. Eso nunca va a cambiar.

Y la piedrita del pecho de Quelina desapareció, porque entendió algo muy importante: querer a alguien nuevo no significa dejar de querer a los de antes. El corazón de un amigo de verdad siempre tiene espacio para todos.

💛 QUELINA NOS DICE...

Los celos nos avisan que amamos a alguien, pero la amistad verdadera no se achica cuando llegan amigos nuevos: crece.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Pregúntale a tu hijo si alguna vez sintió esa 'piedrita en el pecho' cuando un amigo jugó con alguien más, y escúchalo sin juzgar. Paso 2: Juntos, dibujen con las manos una figura de corazón grande en el aire y conversen sobre cuántas personas caben dentro de ese corazón. Paso 3: Invítenlo a pensar en un momento en que hizo sentir bienvenido a alguien nuevo, y celébralo con un abrazo fuerte.

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