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Quelina

El puente que doce animales construyeron juntos

cooperacion

n el Valle Esmeralda, el río Cristal dividía el bosque en dos mitades. El viejo puente de madera era el único camino para que todos los animales se visitaran, compartieran frutos y jugaran juntos. Pero una noche, una tormenta muy fuerte lo rompió en pedazos.

Al amanecer, Quelina llegó a la orilla y encontró un gran problema. Al otro lado estaban Mara la mariposa, agitando sus alas coloridas con preocupación, y Río el pez, asomando su cabeza plateada entre las olas.

—¡No podemos cruzar! —dijo Mara—. ¿Qué haremos?

Quelina miró los pedazos del puente y pensó. Las espirales de su caparazón brillaron apenas, como una pequeña chispa. Entonces dijo:

—Necesitamos ayuda. Mucha ayuda.

Pronto llegaron Lumo la luciérnaga, Pino el puercoespín y nueve animales más: dos castores, tres hormigas gigantes, una cigüeña, una ardilla, un tejón y una oruga de patas largas. Cada uno miraba el río roto con cara de preocupación.

—Yo puedo cortar ramas —dijo el castor, golpeando sus dientes con orgullo.

—Yo soy muy pequeña, pero puedo cargar piedras una por una —dijo la hormiga.

—Yo vuelo alto y puedo ver desde arriba cómo debe quedar el puente —ofreció la cigüeña.

—Yo tengo espinas fuertes que pueden servir como clavos —agregó Pino, un poco tímido.

Quelina escuchó a cada uno con atención. Lumo iluminó el lugar para que todos pudieran ver mejor, incluso cuando pasó una nube sobre el sol.

Y así comenzó el trabajo. Los castores cortaban. Las hormigas acarreaban. La cigüeña dirigía desde lo alto. La ardilla ataba ramas con enredaderas. El tejón cavaba los hoyos para las bases. La oruga, con sus muchas patas, acomodaba las piezas con gran precisión. Pino colocaba sus espinas con mucho cuidado en los lugares exactos que Quelina le señalaba.

Mara volaba de un lado al otro llevando mensajes, y Río nadaba bajo el puente asegurándose de que las bases estuvieran firmes en el fondo del río.

Hubo un momento en que el tejón y el castor quisieron hacer lo mismo al mismo tiempo y se enojaron un poco. Quelina se acercó despacio y dijo con voz tranquila:

—Los dos son importantes. El Valle los necesita a los dos.

Y siguieron trabajando.

Cuando el sol comenzó a bajar, el puente estaba listo. Era diferente al anterior: tenía ramas de distintos tamaños, piedras de varios colores y espinas brillantes que lo hacían único. Era más hermoso que el primero.

Quelina pisó el puente primero. Bajo sus patas, la madera era firme y segura. Las espirales de su caparazón brillaron con fuerza, llenas de luz dorada.

—¿Qué aprendiste hoy, Quelina? —preguntó Lumo, parpadeando curiosa.

Quelina sonrió y miró a los doce amigos a su alrededor.

—Que lo que uno solo no puede levantar, muchos corazones juntos pueden construir.

Esa noche, todos cruzaron el puente nuevo. Y mientras lo hacían, cada uno sentía que una pequeña parte de ese puente también les pertenecía.

💛 QUELINA NOS DICE...

Cuando cada uno aporta lo que sabe hacer mejor, juntos pueden construir algo que ninguno podría lograr solo.

✨ ACTIVIDAD PARA HACER JUNTOS

Paso 1: Pidan a su hijo que piense en algo que le cueste trabajo hacer solo, como ordenar su cuarto o armar un rompecabezas grande. Paso 2: Construyan ese puente juntos, dividiéndose tareas según lo que cada uno hace mejor. Paso 3: Al terminar, conversen sobre qué parte hizo cada uno y celebren el resultado diciéndose: '¡Lo logramos juntos!'

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