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Las burbujas mágicas de Lodito

Cerdo bebé Lodito

Aprender rutinas de higiene

En el prado donde crecen las margaritas más redondas del mundo, cuando el rocío de la mañana aún brilla como pequeños diamantes, vive un cerdito bebé que huele a tierra tibia y a aventuras por descubrir.

Su nombre es Lodito, y tiene las pezuñitas más curiosas del corral. Lodito ama saltar en los charcos que brillan como espejos rotos, revolcarse en la tierra que huele a lluvia y abrazar a todos los árboles que encuentra. Su pancita rosa se pone marrón como el chocolate, sus orejitas se llenan de hojas doradas, y sus ojitos... ¡ay, sus ojitos siempre brillan de felicidad!

—¡Oink, oink! ¡Miren qué divertido! —dice Lodito mientras rueda por un charco que suena "splash-splash" como una canción.

Pero cuando llega la hora del baño, Lodito esconde su colita entre las patas y dice: —No, no, no. El agua hace cosquillas muy raras.

Mamá Cerda lo busca por todo el prado. Lo encuentra debajo del sauce llorón, todo tímido como una bolita peluda. —Ven acá, mi pequeño explorador —le dice con voz de miel—. Es hora de hacer burbujas.

—¿Burbujas? —pregunta Lodito, y sus orejitas se paran como dos triangulitos curiosos.

Pero cuando ve la bañera llena de agua tibia que huele a lavanda, Lodito se pone triste como una flor sin sol. El agua le da miedo, las burbujas le parecen nubes extrañas, y solo quiere volver a su charco favorito.

En ese momento, cuando el viento susurra entre las hojas, llega caminando muy despacio una tortuga anciana. Su caparazón brilla con estrellas doradas que titilan como luciérnagas.

—Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón —dice la tortuga Quelina con voz suave como algodón—. ¿Sabes qué hacen las burbujas cuando tocan el cielo, pequeño Lodito?

Lodito la mira con sus ojitos brillantes. Quelina sonríe y las estrellas de su caparazón danzan suavemente.

De repente, Lodito entiende algo mágico. Se mete en la bañera y... ¡splash! Las burbujas vuelan como globos de colores. Huelen a flores del campo y hacen "pop-pop" como pequeños besos en el aire.

—¡Oink, oink! ¡Las burbujas son amigas que vuelan! —grita Lodito mientras chapotea feliz.

Mamá Cerda lo abraza con su trompa tibia, y Lodito huele a limpio, a amor y a burbujas que saben a cielo.

Ahora Lodito corre hacia su baño cada día, porque sabe que las burbujas son pequeños milagros que hacen que todo brille como nuevo.

EL MOMENTO DE QUELINA 🐢

Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón. ¿Sabes qué hacen las burbujas cuando tocan el cielo, pequeño Lodito?

A veces las cosas más hermosas están escondidas en lo que nos da miedo.