26
Camaleón bebé Arcoíris
Emociones desbordantes
En la rama más alta del árbol de las maravillas, donde el sol dibuja rayitas doradas entre las hojas, vivía un camaleoncito muy especial llamado Arcoíris. Su piel cambiaba de color como las nubes cambian de forma: sin permiso y sin avisar.
Cuando Arcoíris se despertaba feliz, se ponía amarillo como el sol de la mañana. Si veía una mariposa bonita, se volvía rosa como pétalos de flor. Y cuando tenía hambre... ¡zas! Se ponía rojo como una frutilla madura. Cambio-cambio-cambio, todo el día.
—¡Mira, mira! —le decía a su mamá—. ¡Ahora soy verde como las hojas! ¡Ahora soy azul como el cielo!
Pero a veces, cuando muchas emociones llegaban juntas a su corazoncito, Arcoíris no sabía qué color elegir. Se ponía rayado: un poquito rojo por la alegría, un poquito azul por la sorpresa, un poquito amarillo por la curiosidad. Parecía una pintura que alguien había mezclado con las patitas.
—No sé qué color soy —suspiraba Arcoíris, mirando su pancita que parecía un mapa de muchos países—. Todos los colores quieren salir al mismo tiempo y me siento... raro.
Un atardecer, cuando el aire olía a miel y a flores que se duermen, apareció Quelina entre las hojas. Su caparazón brillaba suavemente como estrellitas que guiñan el ojo.
—Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón —murmuró con voz suave como el algodón—. ¿Has visto alguna vez el cielo cuando llueve y sale el sol al mismo tiempo?
Arcoíris cerró sus ojitos redondos y pensó. Sí, había visto eso. Era hermoso.
—El arcoíris del cielo no elige un solo color —continuó Quelina—. Los lleva todos, juntos, brillando.
Entonces Arcoíris entendió algo nuevo en su corazón. Se relajó, respiró hondo como cuando huele las flores, y dejó que todos sus colores brillaran juntos. No rayado ni confundido, sino como una mantita suave hecha de alegría.
—¡Soy todos mis colores! —rió, y su risa sonó como campanitas de cristal.
Esa noche, cuando mamá camaleón lo arrulló entre sus patitas, Arcoíris brillaba suavemente con todos sus colores, como una lucecita de amor que nunca se apaga.
Porque los corazones grandes pueden sentir muchas cosas a la vez, y eso los hace aún más hermosos.
EL MOMENTO DE QUELINA 🐢
Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón. ¿Has visto alguna vez el cielo cuando llueve y sale el sol al mismo tiempo? El arcoíris del cielo no elige un solo color. Los lleva todos, juntos, brillando.
✨ Los corazones grandes pueden sentir muchas cosas a la vez, y eso los hace aún más hermosos.