05
Pato bebé Plop
Resiste la hora del baño
El agua del estanque brillaba como cristales bajo la luna llena. Cada gota que caía de las hojas hacía un tin-tin musical, como campanas pequeñitas que llamaban a todos los patitos a su baño nocturno. El aire olía a lavanda y a sueños tibios.
Pero Plop, el patito más pequeño del estanque, había decidido que esta noche no se bañaría. Sus plumitas amarillas estaban perfectas así, un poquito desarregladas y llenas de aventuras del día. Cuando Mamá Pata lo llamó con su suave "cuac-cuac", Plop corrió a esconderse detrás de los juncos.
"¡No quiero bañarme!" gritó Plop, moviendo sus alitas como aspas de molino. "¡Mis plumas están bien así!" Pero cuando intentó nadar lejos, algo extraño pasó. Sus patitas no lo llevaban tan rápido como siempre. El agua se sentía pegajosa y sus plumas ya no lo mantenían flotando como una nubecita.
Plop intentó sumergirse como los patos grandes, pero solo logró hacer un pequeño "plash" y salir tosiendo gotitas. Intentó correr por la orilla, pero sus patitas resbalaron en el lodo. Cada vez se sentía más pesado, más lento, más... sucio.
Cuando la luna se reflejó en sus ojitos, Plop se dio cuenta de que ya no brillaba como antes. Sus plumas doradas parecían opacas, y por primera vez sintió frío en su pancita. Se sentó en la orilla, muy quietito, viendo cómo los otros patitos jugaban felices en el agua limpia.
Fue entonces cuando apareció Quelina, moviéndose despacio entre las plantas acuáticas. Su caparazón brilló con estrellitas doradas que se reflejaron en el agua como pececitos de luz.
"Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón", murmuró Quelina. Luego sonrió con sus ojitos sabios: "¿Has notado cómo canta el agua cuando abraza a alguien que ama?"
Plop escuchó. El agua hacía "glu-glu-glu" cuando tocaba a sus amiguitos, como una canción de cuna. Era el sonido más tierno que había escuchado jamás.
Entonces Plop entendió. El agua no quería molestarlo. Quería abrazarlo, cantarle, hacerlo brillar como la luna. Despacio, muy despacio, metió una patita. El agua estaba tibia como un abrazo de mamá.
"¡Mamá!" llamó Plop. "¡El agua me está cantando!" Mamá Pata nadó hacia él con su sonrisa más grande. Juntos se sumergieron, y Plop sintió cómo cada burbujita le hacía cosquillitas mientras lo limpiaba con cariño.
Cuando salió del agua, sus plumas brillaban como pedacitos de sol bajo la luna. Se sentía liviano, suave, y olía a flores frescas. Esa noche durmió mejor que nunca, soñando con burbujas que cantaban canciones de amor.
La limpieza es el primer abrazo que nos damos cada día.
EL MOMENTO DE QUELINA 🐢
"Detente un momento... y escucha lo que el viento tiene que decirle a tu corazón." Luego sonrió con sus ojitos sabios: "¿Has notado cómo canta el agua cuando abraza a alguien que ama?"
✨ La limpieza es el primer abrazo que nos damos cada día.